
abandoné el sufrimiento
aunque nunca pude olvidar
las heridas que quedaron.
Marchitado vive
el amor que floreció ,
hijos de mi corazón
que de mayor
ya te han olvidado,
hombre de continuas compañías,
que cuando ya nada puede dar,
te quieren lejos e ignorado.
Perdí la inocencia en una esperanza
que murió paso a paso.
Hoy con rumbo a ningún lugar,
a un destino sin lugar para dos,
salimos mi vieja barca y yo,
hacia un feliz infinito
en el que pueda morir en paz,
y dejar…
mis recuerdos enterrados.
Poema propio.
Fuente de la imagen:
https://www.flickr.com/photos/nibimocs/2346749559/

