
matar su cabello,
no pudo su tiempo
ahogar sus sentimientos,
no pudo el paso de los días
enterrar su cuerpo
sin que conociese la
profundidad de una vida,
que todavía brota
sin que marchite el pensamiento.
Aceptó el dolor sin rencor,
las arrugas de la angustia
en su piel apretó,
y quedó solo en su interior
la esperanza de una paz
que quizás en su mirada
todavía no encontró.
Lo vi pasar por mi interior,
me miró a los ojos y sin hablar,
su vida para siempre en mí quedó.
Poema propio.
Fuente de la imagen:
Antonia M° Rizos.

