
llevaba en el bolsillo
placeres mundanos y eternos
que por el camino
se fueron perdiendo.
Regresé a mí,
vacío y en silencio.
No me importó la ausencia
de vanidades
que me vistieron tanto tiempo.
Al siguiente amanecer
volví a mi sendero,
nada ya podía perder,
seguí mi senda,
sin destino en el pensamiento.
Desnudos quedaron hasta mis pies,
que a ninguna morada más volvieron.
Salió a pasear mi interior,
y todavía… a mí no ha vuelto.
Poema propio.
Fuente de la imagen:
https://images.app.goo.gl/D6HTxoLjVfznqdNj8

