
quise ser poeta humilde o trovador,
contador de chinos cuentos,
de las palabras encantador,
y quedé solo en vivencias
de un pobre soñador
de letras y misterios.
Ahora que solo quedo,
que solo duermo entre mis versos,
quizás cobarde fui para mí,
pero sincero soy en el cuaderno.
Quise acercarme a mi mundo
y a ti si me estás leyendo,
sin decirte mis misterios
escribí entre silencios
que de ninguno de los dos
nunca fui su dueño.
Quise ser poeta
pero la vida me brindó…
ser un pobre
contador de chinos cuentos.

