

niños sin matices entre
nuevas sensaciones
de inocentes corazones.
En el viento el eco de una pelota…
Ping, cuando choca con la pala.
Pong, cuando lo hace con la mesa.
Martes de tarde de invierno,
corro de niños
libres pero con reglas,
la sonrisa en sus ojos
y en sus manos
el mango de una raqueta.
Bellos secretos de un elegante deporte,
en la paz de un porche de colegio,
que empezó como ping-pong
y terminó… como tenis de mesa.
Poema propio.
Fuente de la imagen… Propia

