
Sentí el sudor frío de su piel.
Escuché la agonía de su último
aliento.
Entre miradas y lágrimas.
¡Sin saber! dónde se fue.
Allí marchó mi corazón.
Su latido y mi dolor…Dejé con él
Padre…Que me dio su vida.
En sus brazos llegué a crecer.
¡En aquel su último día!
Los míos lo recogieron.
Llorando desesperados.
Muriendo también con él.
Poema propio.
Fuente de la imagen:
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