
Volví a escuchar el canto de la ola
cuando acariciaba su estribillo
rompiendo el silencio de la arena.
Mis ojos admiraban
el reflejo en el agua de la luz del faro
cuando despertaba
en el aire su anochecer.
La noche mágica empezaba,
el tiempo paró su vejez.
Solo la silueta de aquel hombre
y en su sombra el horizonte
parecía vivo en tan bella estampa,
donde cada movimiento
bailaba en armonía,
en una madrugada
que no quería amanecer.
!Nada quería saber del mundo, me dijo!,
Solo un cielo estrellado,
un agua flema,
y una silla vieja acompaña su silencio,
su caña de pescar al costado,
y una soledad que para siempre
quiso vivir con él.

Poema propio.
Fuente de la imagen:
http://granpesca.com/index.php/escuela/pescando-en-el-puerto-de-noche/
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