
y poder mimarte,
pasear por tu talle y
abrazarte,
deslizar mis manos
entre tus cabellos
y al oído susurrarte,
piano de mi vida…
como quise ser tuyo,
y que tú fueras
para siempre mi amante.
Teclas que acarician mis dedos,
notas que de amor y desamor
mueren en su eco,
sinfonía de música sin fin
que el alma toca perdiéndose en las entrañas de cualquier viento.
Lágrimas grises y de colores,
lloran de emociones y sentimientos
cuando mis manos rozan
desordenadas
las teclas de un piano
con el que vivo,
y por su música también muero.
Poema propio.
Fuente de la imagen.
Cuadro del pintor y maestro….
Josep Domenech i Sánchez.

