
Pasado sin presente en el que está envuelto mi silencio,
por un amor inexistente,
donde un juego fui para ella,
quedando en mí grabado
su amor en mi pecho.
Todo quedó en nada,
acabando lo que nunca empezó,
un desespero en mi corazón,
y una aventura más…
para ella quedó.
Encendió en mi alma una llama
que su indiferencia apagó,
me recogí en el sosiego,
en la habitación de mi tristeza,
y con la llave de la soledad,
cerré de mi habitación su puerta.
No aprendí a olvidarla.
¡Qué pena!

Poema propio.
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