
mi presencia no importaba,
volvía la noche a mi cama,
fría y sombría.
Mi casa se convirtió en extraña,
solo podía entrar por la puerta falsa
sin poder ver a quien más quería.
Desde aquel día nada entendí,
sin saber por qué,
se apartó de mí,
lazo de sangre de hermana
que a mi amor hizo su esclava
y la alejó de mi sentir.
Marchó sin mirar atrás,
haciendo en otros vileza,
ahora sin ser feliz
feliz está,
pero en mi hogar dejó marcada…
una herida que no cierra.

Poema propio.
Fuente de la imagen:
https://www.flickr.com/photos/39772423@N03/3740083356
https://cbdnow.es

