
en la que nunca tuvimos nada,
y nada tenemos,
escasas palabras quedaron
y demasiados recuerdos…
cansados, solos… sin ser viejos.
Nuestras manos aún viven
apretando nuestros dedos,
los demás quizás ya nos den por muertos.
Final de vida cuando quieras
sin llamar a la puerta puedes entrar…
y venir a vernos.

