
El sentir la cal otra vez
de las paredes blancas en mi alma…
el rozar de mi mirada
en sus humildes casas que descansan
entre cuestas y pendientes.
Gentes de distancias cortas,
que brotan de sus gargantas amor odio y pasión… entre saludos que van y vienen.
Pueblo de olivares,
de palabras sin final de eses…
de quejios y lamentos
entre la la luz de un sol que cuando alumbra,
no sabe si amanece o anochece.
Carpio de mis amores…
pueblo sin rencores
que viniste a mí sin conocerte.
Te pido de corazón
que aunque no sea hijo tuyo
desde mi propio rincón de amor,
me adoptes en tu vida
como ya en la mía…
para siempre lo hice yo
Poema propio.
Fuente de la imagen :
http://www.andalucia.org/es/turismo-cultural/visitas/cordoba/monumentos/palacio-ducal/

