
El arte habló casual… Sin quererlo.
Los tres se conocieron.
El tenor… Hacía de corrector.
El pintor quiso ser actor.
El escritor… Medió el encuentro.
Uno se quejó de que todo era igual… Ni bonito ni feo.
El maestro mentor se quedó sus marcos, pero sin lienzo.
El escritor solo habló y nada escribió.
Menos esto y su momento.
Los tres se fueron con su amor.
Su oficio y un adiós.
Nadie comprendió.
Que por amor a su arte…
Viven ellos.

