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Viví una noche
la realidad de un sueño.

Qué divina locura
que saborea el orden de
la sinrazón,
adentrarse en lo profundo
de lo distinto y caminar sin fin por lo prohibido.

Alejarse por un momento
de la ortodoxa cultura,
de una vida correcta y aburrida,
que tal como llega se va…
sin apenas vivirla.

Caminar por el vacío,
reposar en su precipicio
abrazando a todo lo que se
ve sin pedir permiso,
hasta quedar sin fuerza que acompañe,
y poder romper con el corazón las cadenas de lo divino,
dejarnos a los demás querer
y entregándonos,
aunque no esté escrito.

Mundo feliz y distinto,
donde su vivir no es castigo,
y en esta divina locura,
vuelva a recaer mi mente
el mismo sueño cada día,
quedando en mi pecho dormido.

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Poema propio.
Fuente de la imagen:
https://images.app.goo.gl/XRH6ZegKvnqM6c39A