
Tú, sin nada que decirme,
yo… sin nada de qué hablarte.
piel, que tus manos toquen,
ni siquiera celos en tu pensamiento,
sin importar si en otro lecho
fuera amante.
Aquello que sentimos terminó,
como la madrugada rompió su noche
mi corazón quedó partido en dos,
cuando tu voz…
ya no quiso guardar mi nombre.
Poema propio.
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