
quedó humillada, entre angustia y sufrimiento.
Noches que no durmieron, sueños, que de día no vivieron.
En mi pecho descansaba el desespero.
Agravios de clase,
maltratadores de género.
Como muñeco de trapo,
En sus manos me quisieron.
Acosadores y falsos justicieros,
haciéndonos culpables,
sin juicio ni veredicto,
condenados a ser…
de nosotros mismos presos.

