
Cuando ya no existe la emoción
de ver el milagro de un nuevo amanecer,
sin importar la muerte ni su tiempo.
Vida de paso,
que parecía larga y se fue volando,
que parecía ser dicha
y marchó llorando,
creyéndonos reyes y dioses,
siendo de ella,
paganos y esclavos.
Muerte que entraste a mí
sin haberte llamado,
No te quise en vida…
pero ahora te amo.
Poema propio.
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