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«¡Se busca!», decía,
y sin pago de recompensa
solo ella se encontró.

Bajo el paraguas
del sufrimiento vivido,
camina sola dejando atrás
un amor que un día fue,
un amor que la dejó sin destino,
quedando solo de aquel olvido
el querer de una madre
cuando de su vientre
un hijo brotó.

Camina sin importar el qué dirán,
en un país que vive sin estar,
Venezuela de mercado,
heridas de presente
que no curaron.

¡Qué pena!
cuando un abatido aparece
tirado en la calle muerto,
viviendo en el suelo la sangre de un paisano que luchaba por cualquier derecho.

Ana de sonrisas vainas,
de sangre caliente,
de aires de libertad,
tres colores su grito defiende.

Amarillo, azul y rojo
y entre ellos
su retoño… por el que vive y muere.

Dentro de su paraguas
para siempre vivió,
camina sola…
y solo ella…
con Ana se encontró.

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Poema propio.
Fuente de la imagen… Propia.