
te ofrecí mi desnudez,
la libertad de mi piel limpia y pura.
Con vergüenza me declaré:
Te quiero entregar mi vida,
ser parte de la tuya
y por ti ser amada y querida.
A Dios pedí dos palabras tuyas,
dos letras que aunque mujer como tú,
me dijeras sí,
y juntas vivir nuestro amor…
el resto de nuestras vidas.

Poema propio.
Fuente de la imagen:

