
Se encontraron mis ojos con los tuyos,
en silencio dormidos.
Susurré a tu oído mi amor por ti,
lo que te quiero y he querido.
Me diste tu juventud,
el tiempo nos hizo viejos.
Tuvimos momentos de grandes desafíos.
Miserias ajenas nos quisieron rotos, solos, separados y vacíos.
Hoy que pasó ya ese momento,
todavía en nuestra mirada,
nos queda la llama que un día a nosotros prendió fuego.
Volvimos a ser felices,
alejamos de nuestras vidas
a quienes querían ver nuestro amor perdido,
condenado y muerto.
Poema propio.
Fuente de la imagen. Propia

