
Esperé de ti algo más,
un gesto no interesado,
alguna palabra que fuese verdad,
un abrazo sincero,
y cuando la casualidad
nos encontrara,
no sentir en mis mejillas
los dos besos traicioneros,
que como un judas tú me das.
Recuerdo aquella amistad sin medida,
de dar por ti hasta la propia vida,
apartando a tu fría soledad,
ofreciéndote mi alma,
el calor de mi familia… el cariño de mi hogar.
Qué tristeza cuando la vida te aprieta
y los años sobran ya.
Cuando más me hiciste falta,
como un cobarde de mí marchaste,
te fuiste sin avisar.
Amistad fingida y traicionera,
hermano amigo desleal,
pena es, ya no tenerte,
pero qué felices…
que en nosotros ya no estás.
Adiós falso amigo.
No me esperes nunca más.
Estas son las últimas letras
que de mi voz recibirás .
Poema propio.
Fuente de la imagen:
https://sinttelrn.org.br/s/derrotar-silverio-dos-reis

