
diferentes destinos
de edades inciertas,
miradas expectantes
y escuchas alertas.
Un solo ruido,
el del final de sus canciones
atrapadas entre palmas…
cerradas y abiertas.
Adictos a la música,
Open-mic, Espai de veu,
y Segundo Plato a escena.
Una guitarra, una voz
entre silencios y pausas,
gritos y sentidos escritos
de un pasado
que cantan en un presente
con aroma de horizonte
en su ansiada maqueta.
Adictos a la música y a la vida,
y entre medias,
en esa pequeña sala de ilusiones,
algún verso perdido que se
encontró…
con su pequeño poema.
Poema propio.
Fuente de la imagen… Propia.

