
sin apenas despedirse,
despacio… sin ruido.
Atrás quedaron suspiros,
quejidos y miradas…
nada quedó en olvido.
Se alejó su vida
camino de otro destino.
Me quedó su amor y desespero,
feliz en algún momento
aun sin haber encuentro,
feliz, sin haber tocado
su piel,
aunque moría en mí el deseo.
Se fue sin haber venido.
Quizás,
no era mi altura ni cielo,
yo, gusano de seda,
ella…
mariposa de altos vuelos.
Lección jamás olvidada.
Me pilló mayor en anhelo,
y joven en aprendiz de encuentros.
Se fue sin haber venido
y todavía…
la sigo queriendo.
Poema propio.
Fuente de la imagen :
Pintura cedida por el maestro:
Josep Domenech i Sánchez.

