
solo vi su desengaño
que como una gran losa
sepultaba la esperanza de mis días.
Nada se alojaba en el horizonte,
recogí mi silencio
y ya no quise saber más
del amanecer de sus mentiras.
Cerré despacio pero sin prisa
y tras el cristal de mi agonía solo veían mis ojos lágrimas que derramaba en mí…
mi triste compañía.
Poema propio.
Fuente de la imagen:
https://www.google.com/amp/s/celiact.wordpress.com/2009/01/24/meditando-sobre-la-soledad/amp/

