
si siento el latir
de tu mirada en la mía,
si cuando marcho gimes
porque me dejas de ver,
si cuándo arribo me acaricias
entre gritos de alegría,
y cuando te riño me obedeces
sin dejarme de querer.
Feliz que des vida a nuestras vidas,
¡Shag!, que nunca más te veremos crecer,
quizás perro te llaman algunos,
para mí y nosotros…
nuestro eterno amigo fiel.
Poema propio.
Fuente de la imagen… Propia.

