
y entre versos hablarte
en cien letras
por si algún día quisieras
entre sus pausas leer.
Momentos de soledades,
de alegrías y tristezas,
imagen que alborotan
los sentimientos del alma
en un escrito de cien amores
que quedan pintados
en cualquier papel.
Cien razones tengo para quererte,
cien razones para amarte,
¡treinta momentos!,
para poder escribirte otra vez.
¡Qué pena!,
que las horas de un día
no sean de un tardío mes,
y con su elegida estampa
escribirte desde las entrañas
mis ansiadas palabras,
para que en un nuevo escrito…
cien letras vuelvan a nacer.

