
Mendigos de esquinas compradas,
con las manos curvas,
vacías, extendidas y encogidas,
aseándose en cualquier
pública fuente y a la vista,
con la esperanza
de que algún centavo se pose en ellas,
antes de que acabe el día.
Envueltos en trapos malolientes,
ropa maltratada y herida,
sin tallas, que dormitan en los portales cuando el frío y la lluvia
mojan sus mochilas,
haciendo de los porches
y los bancos de los parques su cama,
cuando el verano vive y no marchita.
Mendigos nobles y honrados,
que sin saber por qué
se alejaron de sus metas,
derrotas y fracasos
que les ganaron la partida.
¡Mendigos!,
que viven en su verdad,
y en sus ojos ven pasar…
nuestras vidas de mentira.

Poema propio.
Fuente de la imagen:
https://www.canstockphoto.es/mendigo-13490999.html
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