
Mi padre ya marchó,
mi madre se me va,
mi esposa…
¡mis hijos! ya no están.
fui libre, cuando no era mía.
Sentí la oscuridad,
el silencio de la noche que el sueño no rompe,
un corazón que ya no late
en angustia sin mesura.
Quise a la condena volver,
solo me encarcelé,
en tristeza y para siempre,
dormido… en la celda me quedé.
Poema propio.
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