
a nadie ya tenía que atender,
no buscaron más
mis ojos otra mirada
cuando los tuyos en los míos
ya no los pude ver.
Se acercó el desencuentro,
se perdió aquel esperado silencio
en el que después de robarte un beso
y en su largo abrazo prieto,
se rompía la madrugada
entre lujuria y deseo.
Ya mi cama se hizo pequeña,
con nadie más amanecí
que no fuese tu recuerdo.
Poema propio.
Fuente de la imagen:
https://desmotivaciones.es/5789351/Hay-actividades-rutinarias

