
desde el rincón de mis deseos,
solo escucho el sonido
de mi garganta y su silencio,
embriagado vivo con
el licor de tu recuerdo.
Hoy por fin te dije adiós
y sin a nadie pedir perdón…
Me sentí flor de ausencia y olvido,
regado con tu crueldad quedé marchito,
sin poder brotar en tu jardin
ya solo quise sin ti vivir
en mi triste paraíso.
Hoy por fin te dije adiós…
pero tu presencia se quedó conmigo.

