
Sin habla se quedó la mirada.
Solo se escuchaba la brisa del viento.
Acariciando las ramas.
El frío sol descansaba…
Recostado… En la nieve de su montaña.
El mundo paró su momento.
Aquel valle de amor se volvió sueño.
Que solo despertó.
El adiós de tú y yo.
La tristeza de que en nosotros.
Nada nunca fue cierto.

