
Te llamé para que vinieras a mí,
acariciar tu voz,
¡y mis ojos!
quedaran reflejados en ti.
Sin nombre…
Que te vas a cada instante,
Para mañana volver a venir.
En este lugar de encuentro.
Entre sonrisas y asiento,
¡quizás tu nombre en un poema!
Algún día pueda escribir.
Poema propio.

