
Se agotaron las palabras,
quedé cautivo
entre barrotes de sosiego.
de un iluso de ilusiones,
de un perdedor de ocasiones
cobarde en las decisiones
y maestro de desencuentros.
Me atrapó la sinrazón
de una realidad
que sin vivir nunca existió.
Se agotaron las palabras
y la vida…
se ocultó en silencio.

