
por alguien que quizás nunca existió,
aunque tu amanecer siempre tenía,
el calor de otro lecho
en mi noche se perdía.
Escribió mi mano versos,
letras de amor y desamor,
secretos que ahora son de todos
y que míos ya no son.
Sombra de una vida
que en la luz del día…
nunca despertó.

Poema propio.
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