!
Noventa y uno más sus abriles… De alegrías y penas.
Acabando ya sus días con la ausencia de su amor.
Su cuerpo que ya no tira
sus pies que ya no son.
Sus manos temblorosas
y en sus ojos de tanto sufrimiento… Ninguna lágrima quedó.
Sola… En medio de nadie.
Noventa y una razones para no olvidarte.
Para siempre quererte.
Sangre de mi sangre.
María Josefa su nombre.
¡Para mí!
Mi madre.
Noventa y uno más, años de edad.
Tantos como razones…
Para no dejar de amarte.
Poema propio.
Foto propia.

