
alumbraba nuestra pasión,
fuimos presos de lujuria
y un deseo de pecado
que entre llamas ardía
sin apenas dolor.
Rompimos las reglas
y el orden de la razón.
Fuimos solo culpables
de ser felices
en un mundo de angustia
y aflicción.
Quisiera como condena
que seamos juntos
quemados hasta el infinito…
en nuestra ardiente hoguera de amor.
Poema propio.
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