
el frío amargo de tu adiós,
abierta herida
que el tiempo no curó.
Sin voz quedó mi garganta,
mis ojos lloraban de dolor,
de un recuerdo que no es olvido
y una ausencia que en mí
no murió.
Qué pena haberte conocido,
qué feliz cuando en mí…
tu amor murió.
Poema propio.
Fuente de la imagen:
https://images.app.goo.gl/QtRXQ9dD5ZbDRC6E9

